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Alcachofas a la romana

Las alcachofas a la romana son un plato emblemático de la cocina italiana, especialmente de la región de Lazio, donde Roma es la capital. Esta receta, con raíces que se remontan a siglos de tradición culinaria, se caracteriza por su sencillez y la exaltación de los sabores naturales de la alcachofa. Las alcachofas limpias de pistilos y de hojas externas más duras, se cocinan con ingredientes básicos como ajo, perejil, y aceite de oliva, logrando un resultado tierno y lleno de sabor.

Receta de alcachofas a la romana con un toque de limón y aceite de oliva virgen extra

Las alcachofas a la romana tienen una historia que refleja el vínculo profundo entre la cocina y la cultura de la región de Lazio. Este plato tiene sus raíces en la tradición judía-italiana, donde las alcachofas eran una parte integral de la dieta, especialmente durante la primavera. De hecho, la comunidad judía de Roma popularizó la preparación de alcachofas, y a través de los años, la receta se adaptó para incluir ingredientes con los que hoy cocinamos las alcachofas a la romana.

El método de cocción al estilo romano, con ajo, hierbas frescas y aceite de oliva, se desarrolló como una forma de resaltar la delicadeza y el sabor natural de la alcachofa, un vegetal que ha sido apreciado desde la antigüedad por sus propiedades digestivas y su versatilidad en la cocina. Este plato no solo es una muestra de la simplicidad y la elegancia de la cocina italiana, sino que también representa un lazo entre las distintas influencias culturales que han moldeado la gastronomía de Roma.

Plato de alcachofas a la romana servidas con hierbas frescas y aceite de oliva

Una de las razones por las que esta receta ha perdurado es su enfoque en los ingredientes de temporada, lo que la convierte en una opción no solo deliciosa sino también alineada con una alimentación saludable y sostenible. Además, es una manera diferente y original de disfrutar de las alcachofas, destacando su textura suave y su sabor característico, perfecto para quienes buscan incorporar más verduras a su dieta de una forma sabrosa y auténtica.

Primer plano de alcachofas a la romana

Si buscas un plato que sea fácil de preparar, saludable y una auténtica joya de la cocina italiana, las alcachofas a la romana son una elección perfecta. Ideales como entrante o guarnición, estas alcachofas no solo aportan beneficios nutricionales, sino también un toque de elegancia y tradición a cualquier comida.

¡Anímate a preparar esta receta y lleva a tu mesa un pedacito de Italia!

Ingredientes para preparar alcachofas a la romana (2-3p)

6 alcachofas 

3 dientes de ajo

Un manojo de perejil fresco

6 hojas de menta o hierbabuena fresca

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Vino blanco

Alcachofa: La reina de las verduras de invierno

Elaboración de alcachofas a la romana

En primer lugar, pela y limpia las alcachofas eliminando sus hojas más externas sin cortarles el tallo. Con la ayuda de un cuchillo afilado pela el tallo para que quede solamente la parte central. Comprueba también que no tienen pistilos. Si los tienen retíralos con la ayuda de una cucharilla.

Deja las alcachofas peladas dentro de un bol con unas ramitas de perejil y un chorrito de limón. Mientras, pica el ajo, el perejil y la menta o hierbabuena muy finitos y mézclalos en un bol junto con un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.

A continuación, escurre las alcachofas para eliminar el exceso de agua y abre sus hojas, bien manualmente o con el tip que aparece en el video de más abajo e introduce las hierbas aromáticas dentro de sus hojas.

Selecciona una cazuela alta, añade un chorrito de aceite de oliva y coloca ordenadamente las alcachofas con la flor en la base y el tallo hacia arriba. Añade un vasito de vino blanco y tapa primero con papel de horno humedecido y después con la tapa de la cacerola.

Cocina a fuego mínimo hasta que las alcachofas estén tiernas.

Detalle de alcachofas a la romana mostrando su textura tierna y dorada

Tips&Consejos

1- Es importante limpiar bien las alcachofas para que no queden restos de pistilos. Estos “pelitos” son desagradables y rompen el encanto de comer alcachofas.

Por ello, es mejor cocinarlas cuando estén de plena temporada y seleccionarlas lo más frescas y tiernas posibles.

2- Para ayudar a que las alcachofas no se oxiden además del truco de sumergirlas en agua con limón y perejil, es importante que pongas un plato para que no suban a la superficie. De lo contrario, la parte que está en contacto con el agua no se oxidará, pero al flotar, la parte superior que está en contacto con el aire sí.

3- Los tiempos de cocinado son orientativos y dependerán entre otros factores del tamaño, variedad y frescura de las alcachofas. Las mías tardaron 35-40 minutos, pero es importante que adaptes los tiempos en tu caso. No es una receta para preparar rápidamente.

4- El tip del papel es opcional.  Yo lo aprendí de la madre de una compañera de estudios italiana y me parece fantástico, pues se cocinan al vapor y sus sabores se concentran.

Te dejo un video corto con el proceso de elaboración de estas alcachofas a la romana. ¡No te lo pierdas!

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