Cheesecake de mango sin horno
La cheesecake o tarta de queso, es un postre clásico que ha conquistado muchos paladares alrededor del mundo. Aunque muchos asocian su origen con Nueva York, sus raíces se remontan a la Antigua Grecia, donde ya se preparaban versiones de este delicioso manjar. Con el tiempo, la receta ha evolucionado y se han creado innumerables variantes, tanto horneadas como sin horno, y con todo tipo de ingredientes. Hoy te traigo una versión refrescante y perfecta para el verano: la cheesecake de mango sin horno, una receta fácil y rápida que destaca por la cremosidad y el sabor de esta fruta tropical.
Cuando llega el verano y las frutas de temporada están en su punto perfecto de maduración, no hay mejor manera de aprovecharlas que preparando deliciosas conservas. Las frutas en almíbar son una tradición que ha pasado de generación en generación, y además de ser una excelente forma de disfrutar del sabor de las frutas durante todo el año, es una actividad divertida y gratificante perfecta para disfrutar en familia.
La cheesecake es conocida por su textura suave y cremosa, que se complementa a la perfección con la base crujiente de galletas. Aunque la tradicional cheesecake horneada es muy popular, las versiones sin horno han ganado terreno por su facilidad de preparación y por ser una opción más fresca, ideal para los días calurosos. Además, una de las grandes ventajas de este postre es que puedes personalizarlo con tus ingredientes favoritos: desde frutas, chocolates, hasta galletas o frutos secos.
Entre todas las variantes posibles, la combinación con mango es una de las más refrescantes y equilibradas, gracias al dulzor natural de esta fruta. De hecho, uno de los aspectos más especiales de esta receta es que no necesita mucho azúcar añadido, ya que el mango es la principal fuente de dulzor. Usar mangos bien maduros no solo le da ese toque dulce natural, sino que también aportará una textura increíblemente suave en cada bocado.
La cheesecake de mango sin horno qué te presento hoy es una opción ideal si buscas un postre cremoso, con un toque tropical y fácil de preparar. Lo mejor de esta receta es que no necesitas horno, lo que la hace perfecta para cuando quieres algo rápido y sin complicaciones. Además, la cremosidad de la tarta, combinada con el sabor dulce y jugoso de los mangos maduros, crea un equilibrio perfecto.
Y por si fuera poco, es ideal para cualquier ocasión: desde una comida familiar hasta un postre ligero para una cena con amigos. Su preparación fácil y su frescura lo convierten en una opción irresistible que no requiere pasar horas en la cocina. Además, su presentación colorida con el vibrante color del mango hace que luzca espectacular en la mesa.
Otra ventaja es que puedes ajustar el nivel de dulzor según tu gusto personal, lo que significa que siempre tendrás unos melocotones en almíbar exactamente a tu medida. ¡Una vez que los pruebes, no querrás volver a los comerciales del supermercado! Eso te lo aseguro 😉
Ingredientes para la Cheesecake de mango sin horno
(molde 15cm)
300 gr de puré de mango natural muy dulce + 150 g para decoración
300 gr de nata de repostería con un 35% m.g
250 gr de queso crema
3 hojas de gelatina neutra
40gr de azúcar glass (opcional)
120 gr de galletas tipo maría
50 gr de mantequilla sin sal
Elaboración de la Cheesecake de mango sin horno
En primer lugar, pela, trocea los mangos y redúcelos a puré con la ayuda de una batidora o procesador de alimentos. Separa 300 gr de puré para mezclar con el resto de los ingredientes y 150 gr más para intercalar entre las capas y la decoración final.
Por otro lado, calienta dos cucharadas de la nata indicada en la receta y disuelve en ella 3 hojas de gelatina neutra, bien escurridas y previamente hidratadas durante 10 minutos en agua fría.
En un bol amplio bate la nata bien fría junto con el queso crema, el azúcar glass, el puré de mango y la gelatina disuelta hasta obtener una textura cremosa semi montada.
Por otro lado, tritura las galletas con la ayuda de un procesador de alimentos o picadora y mezcla con la mantequilla fundida. Forra la base del molde con esta mezcla.
A continuación, alterna capas del relleno con un par de cucharadas de puré de mango y con la ayuda de una brocheta, ve formando círculos para obtener un efecto marmolado. Repite esta operación hasta llenar la totalidad del molde.
Deja enfriar un mínimo de 12 horas o hasta el día siguiente en la nevera. Transcurrido este tiempo, desmolda con cuidado y decora al gusto. En mi caso con un poco de nata montada y unos trocitos de mango fresco.
Tips&Consejos
1- Esta receta está realizada con mangos muy dulces. He de confesar que nunca había probado unos mangos tan dulces y sabrosos como los que utilicé para esta receta. Esto implica que la cantidad de azúcar utilizado es muy pequeña, tan solo 3 cucharadas de azúcar glass.
Como siempre digo, en repostería lo mejor es adaptar el nivel de dulzor al gusto individual. En este caso, además, debemos de tener en cuenta el dulzor de la fruta de la que partimos para añadir más o menos cantidad de azúcar.
Para ello, lo más sencillo es probar la mezcla y añadir azúcar hasta obtener el dulzor deseado. De esta manera nos quedará en el punto de dulzor justo.
2- Si los mangos no están muy dulces, una opción interesante es hacer un coulis de mango. De esta manera conseguiremos contrarrestar la falta de dulzor y así equilibrar el conjunto.
Para preparar este coulis, pela, trocea el mango y llévalo al fuego con 1/2 o 1/3 del peso de fruta en azúcar. Cocina durante 15 o 20 minutos, tritura y cuela. Obtendrás así una alternativa al puré de mango, si éste no es muy dulce.
En este caso, ten en cuenta el azúcar añadido para preparar el coulis y ajustar el azúcar glass que añadas a la mezcla de nata y queso “si lo haces”. Lo mejor, prueba y ajusta a tu gusto.
3- Es importante que tanto si utilizas el puré directamente como se hace es el coulis, una vez triturada la fruta la cueles. Ya que el mango tiene unas hebras que en ocasiones pueden ser poco agradables al paladar. Con este simple gesto, conseguirás tener un postre muy fino y agradable.
4- Puedes sustituir la base de galletas por una base de bizcocho, lo que hará que en su conjunto la tarta sea aún más suave y delicada. Aunque con la base de galletas queda muy interesante. 😊
5- La opción de intercalar las cucharadas de puré de mango entre las capas y hacer el marmolado es opcional, sin embargo, aporta cremosidad y también más dulzor al conjunto de la tarta. Otra de las opciones, es hacer una capa superior de coulis añadiendo un par de hojas de gelatina para que solidifique. Y por último, decorar al gusto.
6- Es fundamental que utilices azúcar glass para la receta si lo vas a añadir directamente a la mezcla, ya que de lo contrario quedaría un resultado terroso poco agradable. Si optas por hacer el coulis de mango, utiliza azúcar normal ya que al calentarse y ser cocinado se deshace sin ningún tipo de problemas.
7- Puedes sustituir las 3 hojas de gelatina neutra por 4,5gr de gelatina neutra en polvo.
Te dejo un video corto con el proceso de elaboración paso a paso de esta cheesecake de mango sin horno. ¡No te lo pierdas! Así podrás observar cómo se hace el montaje de las capas y el efecto marmolado de esta tarta.
Déjame un comentario si eres fan de las cheesecake, y dime si prefieres las horneadas o la versión sin horno.
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Cocinando con Tj
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2 comentarios en «Cheesecake de mango sin horno»
A receita está excelente e bem explicada em todos os detalhes, muitíssimo obrigada!!
Muchas gracias Márcia. Me alegro que ta haya gustado. Saludos