Dorada al azafrán con gambones
Prepara dorada al azafrán con gambones, un plato sofisticado con un toque de azafrán que realza su sabor. Ideal para cenas especiales.
La focaccia es una masa que se encuentra entre una pizza y un pan. De hecho, se considera una especie de pan plano que se deja fermentar sin formar y sobre el que se añade aceite de oliva, especias y otros ingredientes, normalmente típicos de la cocina mediterránea de dónde proviene.
Su origen se establece en Italia, pero actualmente es habitual prepararla y encontrarla en muchos otros países.
Como sucede con los panes, las focaccias me gustan bien ligeras y alveoladas. Si esto se cumple, las focaccias están deliciosas para disfrutarlas tanto solas como pan básico, como más completas con los ingredientes que más nos gusten por encima.
En época de calabazas, suelo tener calabaza asada en casa y me gusta experimentar con ella en mis recetas. No es la primera vez que añado calabaza a las masas, pues me gusta la suavidad y la humedad que aporta, además del ligero sabor dulzón. Queda genial el contraste del dulzor de la masa con el punto de sal del resto de ingredientes.
En esta ocasión, el punto de rock and roll se lo ha dado las lascas de parmesano, cuyo sabor intenso contrasta genial con el dulce de la calabaza.
Si nunca has preparado una focaccia, te animo porque es muy fácil de preparar y queda riquísima. Además, al no tener formado no tienes que preocuparte a la hora de manipular la masa. ¡Es súper divertido! 😉
630 g de harina panadera
450 g de agua
300 g de pulpa de calabaza asada
110 g de masa madre activa
Una lenteja de levadura fresca
11 g de sal
Aceite de oliva Virgen extra
Salen escamas
Lascas de queso parmesano
Romero fresco
Para preparar nuestra focaccia lo primero que tenemos que hacer es amasar todos los ingredientes; la harina, el agua, la pulpa de calabaza, la masa madre, la levadura y la sal con la ayuda de una amasadora.
Debemos amasar hasta obtener una masa fina y elástica. Es importante desarrollar bien la red de gluten para obtener después una buena miga.
Una vez amasado, dejamos en reposo 1 hora a temperatura ambiente en un bol tapado. A los 40 minutos hacemos un plegado de la masa. Volvemos a dejarla en reposo y cuando hayan transcurrido otros 40 minutos volvemos a hacer otro plegado.
Llegados a este punto, llevamos la masa a un bol o tupper grande y reservamos en la nevera durante dos días.
Una vez transcurrido este tiempo, volcamos la masa sobre una bandeja aceitada y con la ayuda de los dedos hacemos los huequitos típicos de la focaccia. (Este es uno de los pasos más satisfactorios de hacer focaccia os lo puedo asegurar…) 😉
A continuación, añadimos el aceite en hilo por toda la superficie de la masa, las escamas de sal, las lascas de queso parmesano y las hojas de romero fresco al gusto.
Horneamos en horno precalentado previamente a 220 °C durante 45 minutos aproximadamente o hasta que la superficie de la focaccia esté dorada.
Dejamos templar y ya podemos disfrutarla sola o acompañada.
1- Si no dispones de amasadora puedes preparar esta receta perfectamente igual, solo necesitarás unos tiempos de amasado y de reposo superiores. En el caso de amasar a mano, es importante para favorecer el desarrollo de la red de gluten qué utilices la técnica de la autolisis. Con esta técnica como tienes explicado en el apartado de panes se favorece que la masa se auto amase. Por lo que, con menos trabajo de amasado manual, podemos conseguir unos resultados similares a los que haríamos con la máquina.
2- Como siempre digo cuando utilizo calabaza asada, muchas veces se puede sustituir por calabaza hervida. En este caso no es lo más aconsejable, ya que normalmente el porcentaje de agua de la calabaza hervida es muy superior a la calabaza asada. Esto conlleva que se tendría que rectificar la fórmula, pues la hidratación sería muy alta y la masa no quedaría bien con las cantidades indicadas.
3- Dependiendo del grado de actividad de la masa madre que utilices puede ser que veas que la masa se descontrola dentro de la nevera y crece en exceso. Eso mismo me pasó a mí en esta ocasión (puedes verlo en el video que te dejaré más abajo). Si sucede esto, es conveniente que utilices la masa antes de las 48 horas que te he indicado en la receta. Pues a partir de un determinado punto el alimento de las levaduras se empieza a agotar. La masa empieza a bajar de volumen, pierde aire, queda más ácida, etc.
4- Como siempre digo, siéntete libre para escoger los ingredientes que más te gusten. Pero te recomiendo que sean ingredientes que aporten sabor, ya que la masa queda con un toque dulzón intenso debido al uso de la calabaza.
Si aún no te has animado con la masa madre puedes empezar a preparar focaccia solamente con levadura. Aquí te dejo otra receta en la que íntegramente se prepara con levadura, para que te sea mucho más fácil familiarizarse con este tipo de panes.
Si te quieres animar con la masa madre, también te dejo todos los detalles de cómo prepararla de una manera fácil aquí.
Como siempre te dejo un pequeño vídeo para que veas como queda la masa y te animes a preparar esta deliciosa focaccia de calabaza asada y parmesano.
Hola soy Teresa, ¡Bienvenidos a mi Blog!
Desde este pequeño rincón compartiré mis recetas y mis momentos alrededor de la cocina. Espero que lo disfrutéis y me acompañéis.
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